Salem State University | Language Resource Center | Spanish Lyrics Collection

Joaquín Sabina

Country: Spain

Songs featured here

Up to the top


Introduction

Up to the top


Recommended albums

Up to the top


Links

Up to the top


Lyrics

[All translations by Jon Aske. Please give credit and send suggestions.]

Que se llama Soledad
J. Sabina

Algunas veces vuelo
y otras veces
me arrastro demasiado a ras del suelo,
algunas madrugadas me desvelo
y ando como un gato en celo
patrullando la ciudad
en busca de una gatita,
a esa hora maldita
en que los bares a punto están de cerrar,
cuando el alma necesita
un cuerpo que acariciar.

Algunas veces vivo
y otras veces
la vida se me va con lo que escribo;
algunas veces busco un adjetivo
inspirado y posesivo
que te arañe el corazón;
luego arrojo mi mensaje,
se lo lleva de equipaje
una botella..., al mar de tu incomprensión.
No quiero hacerte chantaje,
sólo quiero regalarte una canción.

Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad.

Algunas veces gano
y otras veces
pongo un circo y me crecen los enanos;
algunas veces doy con un gusano
en la fruta del manzano
prohibido del padre Adán;
o duermo y dejo la puerta
de mi habitación abierta
por si acaso se te ocurre regresar;
más raro fue aquel verano
que no paró de nevar.

Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad.

Up to the top


Con la frente marchita
J.Sabina / P.Varona / S.Castillo / A.G.De diego

Sentados en corro
merendábamos besos y porros
y las horas pasaban deprisa
entre el humo y la risa.
Te morías por volver
"con la frente marchita" - cantaba Gardel -
y, entre citas de Borges, Evita bailaba con Freud;
ya llovió desde aquel chaparrón hasta hoy.

Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte
carricoches de miga de pan, soldaditos de lata.
Con agüita del mar andaluz quise yo enamorarte
pero tú no querías más amor que el del Río de la Plata.

Duró la tormenta
hasta entrados los años ochenta,
luego el sol fue secando la ropa
de la vieja Europa.
No hay nostalgia peor
que añorar lo que nunca jamás sucedió.
"Mándame una postal de San Telmo. Adiós. Cuídate"
y sonó entre tú y yo el silbato del tren.

Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte
carricoches de miga de pan, soldaditos de lata,
con agüita del mar andaluz quise yo enamorarte
pero tu no querías más amor que el del Río de la Plata.

Aquellas banderas de la patria de la primavera
a decirme que existe el olvido esta noche han venido
te sentaba tan bien esa boina calada al estilo del Che,
Buenos Aires es como contabas, hoy fui a pasear.
Y al llegar a la plaza de mayo me dio por llorar
y me puse a gritar: ¿dónde estás?

Y no volví más a tu puesto del rastro a comprarte
corazones de miga de pan, sombreritos de lata,
y ya nadie me escribe diciendo "no consigo olvidarte."
Ojalá que estuvieras conmigo en el Río de la Plata.

Up to the top


Calle Melancolía
J. Sabina

Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,
por la ciudad camino, no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro que me ilumine el día,
y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden.

Las chimeneas vierten su vómito de humo
a un cielo cada vez más lejano y más alto.
Por las paredes ocres se desparrama el zumo
de una fruta de sangre crecida en el asfalto.

Ya el campo estará verde, debe ser Primavera,
cruza por mi mirada un tren interminable,
el barrio donde habito no es ninguna pradera,
desolado paisaje de antenas y de cables.

Vivo en el número siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía.

Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido,
que viene de la noche y va a ninguna parte,
así mis pies descienden la cuesta del olvido,
fatigados de tanto andar sin encontrarte.

Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo,
ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama;
me enfado con las sombras que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama.

Trepo por tu recuerdo como una enredadera
que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy
esa absurda epidemia que sufren las aceras,
si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.

Vivo en el número siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía


Up to the top


¿Quién me ha robado el mes de abril?
J. Sabina

En la posada del fracaso,
donde no hay consuelo ni ascensor,
el desamparo y la humedad
comparten colchón
y cuando, por la calle,
pasa la vida, como un huracán,
el hombre del traje gris
saca un sucio calendario del
bolsillo y grita:

¿Quién me ha robado el mes de abril?
¿Pero cómo pudo sucederme a mí?
¿Quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón.

La chica de BUP casi todas
las asignaturas suspendió
el curso en que preñada
aquel chaval la dejó
y cuando en la pizarra
pasa lista en profe de latín
lágrimas de desamor
ruedan por la página de un bloc
y en él escribe

¿Quién me ha robado el mes de abril?
¿Cómo pudo sucederme a mí?
¿Pero quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón. (x2)

El marido de mi madre
que en el último tren se largó
con una peluquera
veinte años menor
y cuando exhiben esas risas
de Instamatic en París,
derrotada en el sillón,
se marchita viendo Falcon Crest
mi vieja y piensa:

¿Quién me ha robado el mes de abril?
¿Cómo pudo sucederme a mí?
¿Pero quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón.

Up to the top


Corre, dijo la tortuga
J.Sabina / A.G.de Diego

Corre, dijo la tortuga,
atrévete, dijo el cobarde,
estoy de vuelta, dijo un tipo
que nunca fue a ninguna parte,
sálvame dijo el verdugo,
sé que has sido tú,
dijo el culpable.
No me grites, dijo es sordo,
hoy es jueves, dijo el martes,
y tú no te perfumes con
palabras para consolarme,
déjame solo conmigo,
con el íntimo enemigo
que malvive de pensión
en mi corazón.
El receloso, el fugitivo,
el más oscuro de los dos,
el pariente pobre de la duda,
el que nunca se desnuda
si no me desnudo yo,
el caprichoso,
el orgulloso,
el otro, el cómplice, el traidor.

A ti te estoy hablando, a ti
que nunca sigues mis consejos,
a ti te estoy gritando, a ti
que estás metido en mi pellejo,
a ti que estas llorando ahí,
al otro lado del espejo.
A ti, que no te debo
más que el empujón que anoche
me llevó a escribir esta canción.

No me mientas dijo el mentiroso,
buena suerte dijo el gafe,
ocúpate del alma, dijo
el gordo vendedor de carne,
pruébame dijo el veneno,
ámame como odian los amantes,
Drogas no, dijo el camello.
¿Cuánto vales? dijo el gangster,
a punto de rendirme estaba,
a un paso de quemar mis naves,
cuando al borde del camino
por dos veces el destino
me hizo un guiño en forma de
labios de mujer:
-"¿Nos invitas a una copa?"-
-"Yo te secaré el sudor"-
-"Yo te abrazaré bajo la ropa"-
-"¿Y quién va a dormir conmigo?"-
-"Ni lo sueñes"- contestó
una indignada,
y otra, encantada,
no dijo nada y sonrió.

A ti te estoy hablando, a ti
que nunca sigues mis consejos,
a ti te estoy gritando, a ti
que estás metido en mi pellejo,
a ti que estas llorando ahí,
al otro lado del espejo.
A ti, que no te debo
más que el empujón que anoche
me llevó a escribir esta canción.

Up to the top


Contigo
J.Sabina / A.G.de Diego / P.Varona

Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.
Yo no quiero vecinas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.
Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardín;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.
Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin tí.

No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas "volvamos a empezar";
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.
Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Up to the top


Noches de boda
J. Sabina

Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas.

Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.

Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.

Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.

Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.

Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.

Que no se ocupe de tí el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.

Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.

Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.

Que todas las noches sean noches de boda,
que todas las lunas sean lunas de miel.

Up to the top


Y nos dieron las diez
J. Sabina

Fue en un pueblo con mar
una noche después de un concierto;
tú reinabas detrás
de la barra del único bar que vimos abierto
-"Cántame una canción
al oido y te pongo un cubata"-
-"Con una condición:
que me dejes abierto el balcón de tus ojos de gata"
Loco por conocer
los secretos de su dormitorio
esa noche canté
al piano del amanecer todo mi repertorio.

Los clientes del bar
uno a uno se fueron marchando,
tú saliste a cerrar,
yo me dije:
"Cuidado, chaval, te estas enamorando",
luego todo pasó
de repente, tu dedo en mi espalda
dibujo un corazón
y mi mano le correspondió debajo de tu falda;
caminito al hostal
nos besamos en cada farola,
era un pueblo con mar,
yo quería dormir contigo y tú no querías dormir sola...

Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una
y las dos y las tres
y desnudos al anochecer nos encontró la luna.

Nos dijimos adios,
ojalá que volvamos a vernos
el verano acabó,
el otoño duró lo que tarda en llegar el invierno,
y a tu pueblo el azar
otra vez el verano siguiente
me llevó, y al final
del concierto me puse a buscar tu cara entre la gente,
y no hallé quién de ti
me dijera ni media palabra,
parecía como si
me quisiera gastar el destino una broma macabra.

No había nadie detrás
de la barra del otro verano.
Y en lugar de tu bar
me encontré una sucursal del Banco Hispano Americano,
tu memoria vengué
a pedradas contra los cristales,
-"Sé que no lo soñé"-
protestaba mientras me esposaban los municipales.
En mi declaración
alegué que llevaba tres copas
y empecé esta canción
en el cuarto donde aquella vez te quitaba la ropa.

Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una
y las dos y las tres
y desnudos al amanecer nos encontró la luna.

Up to the top


Con dos camas vacías / With two empty beds
Joaquín Sabina / Iván García-Pelayo

Ni yo bordo pañuelos
ni tú rompes contratos
ni yo mato por celos
ni tú mueres por mí
y antes de que me quieras
como se quiere a un gato
me largo con cualquiera
que se parezca a ti.

De par en par te abro
las puertas que me cierras
me cuentan que el olvido
no te sienta tan mal,
la paz que has elegido
es peor que mi guerra,
lo que pudo haber sido
lo que nunca será.

Yo en cambio nunca supe
ir a favor del viento
que muerde las esquinas
de esta ciudad impía.
Pobre aprendiz de brujo
que escupe al firmamento
desde un hotel de lujo
con dos camas vacías.

Quién hará tu trabajo
debajo de mi falda
la boca que era mía
¿de qué boca será?
El roto de tu ombligo
ya no me da la espalda
cuando pierdo contigo
las ganas de ganar.

Como pago al contado,
nunca me falta un beso
siempre que me confieso
me doy la absolución.
Ya no cierro los bares
ni hago tantos excesos
cada vez son más tristes
las canciones de amor

Yo en cambio nunca supe
ir a favor del viento
que muerde las esquinas
de esta ciudad impia.
Pobre aprendiz de brujo
que escupe al firmamento
desde un hotel de lujo
con dos camas vacías.

Aunque nunca me callo
guardo un par de secretos
lo digo de hombre a hombre
de mujer a mujer
Ni me caso con nadie
ni me pongo amuletos
por no tener no tengo,
ni edad de merecer.

¿Quién hará tu trabajo
debajo de mi falda?
la boca que era mía
¿de que boca será?
El roto de tu ombligo
ya no me da la espalda
cuando pierdo contigo
las ganas de ganar

Maldita sea la tinta
que empapa mis papeles.
Maldita la tercera
persona del plural
Las uñas que se clavan
ahí, donde más duele
si se me corre el rímel
cuando me haces llorar

Y como pago al contado
nunca me falta un beso
siempre que me confieso
me doy la absolución
Ya no cierro los bares
ni hago tantos excesos
cada vez son más tristes
las canciones de amor.

I do not embroider handkerchiefs
and you do break contracts
I do not kill out of jealousy
and you don't die for me.
And before you start loving me
like one loves a cat
I'm taking off with anyone
who happens to look like you.

I open fully
the doors that you close
They tell me forgetting
looks good on you
the peace you have chosen
is worse than my war
what could have been
what will never be.

As for me, I never knew

Up to the top


La canción de las noches perdidas
J.Sabina / P.Varona / A.G.de Diego

Esta es la canción de las noches perdidas
que se canta al filo de la madrugada
con el aguardiente de la despedida,
por eso suena tan desesperada.

Ven a la canción de las noches perdidas
si sabes que todo sabe a casi nada,
a carrera en los leotardos de la vida,
a bola de alcanfor dormida en la almohada...

Y tiene nombre de mujer
como la soledad, como el consuelo,
los fujitivos del deber
no encuentran taxi libre para el cielo.

Esta es la canción de las noches perdidas,
lleva un crisantemo ajado en la solapa,
se sube a la cabeza como ciertas bebidas,
miente como mienten todos los boleros.

Y tiene nombre de mujer
como mi corazón, como tu olvido,
los fugitivos del deber
no tienen más amor que el que han perdido.

Esta es la canción de las noches perdidas
si quieres te la cambio por un rato en tu cama,
hierve como el ruedo en tardes de corrida,
va como los besos en los telegramas.

Y tiene nombre de mujer
como la libertad, como la nieve,
los fujitivos del deber
cogen su maldición y se la beben

Up to the top


A la sombra de un león
J.Sabina / J.M.Bardagí

Llegó
con su espada de madera
y zapatos de payaso
a comerse la ciudad.
Compró
suerte en Doña Manolita
y al pasar por la Cibeles
quiso sacarla a bailar
un vals
como dos enamorados
y dormirse acurrucados
a la sombra de un león.

"¿Qué tal?
estoy sola y sin marido
gracias por haber venido
a abrigarme el corazón."
Ayer
a la hora de la cena
descubrieron que faltaba
el interno 16
Tal vez
disfrazado de enfermero
se escapó de Ciempozuelos
con su capirote de papel.
A su estatua preferida
un anillo de pedida
le robó en El Corte Inglés

Con él
en el dedo al día siguiente
vi a la novia del agente
que lo vino a detener
Cayó
como un pájaro del árbol
cuando sus labios de mármol
le obligaron a soltar
Quedó
un taxista que pasaba
mudo al ver como empezaba
la Cibeles a llorar
y chocó contra el Banco Central.

Up to the top


Esta boca es mia
J.Sabina / P.Varona

Más vale que no tengas que elegir
Entre el olvido y la memoria,
Entre la nieve y el sudor.

Será mejor que aprendas a vivir
Sobre la línea divisoria
Que va del tedio a la pasión.

No dejes que te impidan galopar
Ni los ladridos de los perros
Ni la quijada de Caín.

Que no te dé el insomnio por contar
Las gaviotas del destierro,
Las amapolas de París.

Te engañas si me quieres confundir
Esta canción desesperada
No tiene orgullo ni moral

Se trata sólo de poder dormir
Sin discutir con la almohada
Dónde está el bien, dónde está el mal.

La guerra que se acerca estallará
Mañana lunes por la tarde
Y tú en el cine sin saber

Quién es el malo mientras la ciudad
Se llena de árboles que arden
Y el cielo aprende a envejecer.

Y sal ahí
A defender el pan y tu alegría.
Y sal ahí
Para que sepan
Que esta boca es mía.

Up to the top


Por el bulevar de los sueños rotos
J. Sabina / A. Urquijo

En el bulevar de los sueños rotos
vive una dama de poncho rojo,
pelo de plata y carne morena.
Mestiza ardiente de lengua libre,
gata valiente de piel de tigre
con voz de rayo de luna llena.

Por el bulevar de los sueños rotos
pasan de largo los terremotos
y hay un tequila por cada duda.
Cuando Agustín se sienta al piano
Diego Rivera, lápiz en mano,
dibuja a Frida Kahlo desnuda.

Se escapó de una cárcel de amor,
de un delirio de alcohol,
de mil noches en vela.
Se dejó el corazón en Madrid
¡Quién supiera reir
como llora Chavela!

Por el bulevar de los sueños rotos
desconsolados van los devotos
de San Antonio, pidiendo besos.
"Pónme la mano aquí, Macorina"
rezan tus fieles por las cantinas,
Paloma Negra de los excesos.

Por el bulevar de los sueños rotos
moja una lágrima antiguas fotos
y una canción se burla del miedo.
Las amarguras no son amargas
cuando las canta Chavela Vargas
y las escribe un tal José Alfredo.

Se escapó de una cárcel de amor,
de un delirio de alcohol,
de mil noches en vela.
Se dejó el corazón en Madrid
¡Quién supiera reir
como llora Chavela!

Las amarguras no son amargas
cuando las canta Chavela Vargas
y las escribe un tal José Alfredo.

Up to the top


Last updated: November 21, 2003